Una buena cama no es un lujo: es donde tu perro pasa gran parte del día. Elegir bien mejora su descanso, sus articulaciones y hasta su ánimo. Aquí va lo esencial.
1. La talla correcta
La regla de oro: tu perro debe poder estirarse por completo sin quedar colgando. Mide a tu perro desde la nariz hasta la base de la cola y suma unos 15–20 cm. Ante la duda, elige la talla mayor.
2. La forma según cómo duerme
- Si se enrosca: una cama tipo nido, con bordes altos, le da sensación de refugio.
- Si se estira: un colchón plano y amplio es lo ideal.
3. El material
Busca fundas removibles y lavables, y rellenos que recuperen la forma. Para perros mayores, considera espuma de mayor densidad que cuide sus articulaciones.
4. Dónde ubicarla
Un lugar tranquilo, sin corrientes de aire y lejos del tránsito de la casa. La constancia ayuda: mantener la cama en el mismo lugar le da seguridad.
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